"I refuse to dance. And I can't dance anyway. I'm
not in a band for that." Liam Gallagher
jueves, 28 de mayo de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
Tomás

"Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré."
He escrito innumerables cartas, terminadas, inconclusas, largas, cortas, frases con la intención de ser cartas, que no concluyeron, y que nunca fueron entregadas y que nunca nadie las va a leer.
He imaginado infinitas veces como podría haber sido, y siempre supe que yo sería la mejor. Que sería exactamente lo que no conoces y por eso, la correcta.
Y es eso, lo que más duele. Que me hieras lo puedo superar. Que después de tantos años mi fantasía haya sido mucho más plena y maravillosa que tu realidad también. Saber que nunca voy a poder saber la verdad, No. Será que soy como Tomás y hasta que no vea las cicatrices de tu alma y te palpe, sienta, toque, experimente no estaré satisfecha. Porque nadie puede enamorarse de una idea, de una irrealidad. Y yo tenía tantas ganas de enamorarme de vos.
Hoy puedo responder todas esas cartas, ya no con el pulso tembloroso, ni con lágrimas que le den el toque novelesco. Con acierto, puedo escribir la Fe de erratas. Y mal y pronto diría algo así:
No te amo. No sé si alguna vez lo hice, ya no me importa. Me da tanta paz deshacerme de algo que ahora me doy cuenta y tomo conciencia que es una carga, es como el hombre que iba con una gran bolsa de papas y pasa un hombre en una carroza a su lado y le invita a subir. El acepta, pero el hombre de la carroza nota que el otro hombre no descarga de sus hombros la bolsa de papas, entonces le dice: alivia el peso de tus hombros y baja tu carga". Pero el otro responde "Usted ya está haciendo mucho llevándome, no quiero molestarlo bajando mi bolsa de papas". Bueno, yo hoy bajo una carga Innecesaria, te diría hasta ilógica de seguir cargando. Y hasta me parece ridículo el solo pensamiento de haberte dedicado tanto más de lo que te merecías.
He escrito innumerables cartas, terminadas, inconclusas, largas, cortas, frases con la intención de ser cartas, que no concluyeron, y que nunca fueron entregadas y que nunca nadie las va a leer.
He imaginado infinitas veces como podría haber sido, y siempre supe que yo sería la mejor. Que sería exactamente lo que no conoces y por eso, la correcta.
Y es eso, lo que más duele. Que me hieras lo puedo superar. Que después de tantos años mi fantasía haya sido mucho más plena y maravillosa que tu realidad también. Saber que nunca voy a poder saber la verdad, No. Será que soy como Tomás y hasta que no vea las cicatrices de tu alma y te palpe, sienta, toque, experimente no estaré satisfecha. Porque nadie puede enamorarse de una idea, de una irrealidad. Y yo tenía tantas ganas de enamorarme de vos.
Hoy puedo responder todas esas cartas, ya no con el pulso tembloroso, ni con lágrimas que le den el toque novelesco. Con acierto, puedo escribir la Fe de erratas. Y mal y pronto diría algo así:
No te amo. No sé si alguna vez lo hice, ya no me importa. Me da tanta paz deshacerme de algo que ahora me doy cuenta y tomo conciencia que es una carga, es como el hombre que iba con una gran bolsa de papas y pasa un hombre en una carroza a su lado y le invita a subir. El acepta, pero el hombre de la carroza nota que el otro hombre no descarga de sus hombros la bolsa de papas, entonces le dice: alivia el peso de tus hombros y baja tu carga". Pero el otro responde "Usted ya está haciendo mucho llevándome, no quiero molestarlo bajando mi bolsa de papas". Bueno, yo hoy bajo una carga Innecesaria, te diría hasta ilógica de seguir cargando. Y hasta me parece ridículo el solo pensamiento de haberte dedicado tanto más de lo que te merecías.
viernes, 20 de febrero de 2009
La bella vita
Una antigua leyenda cuenta que un famoso rey decidió reunir a sus principales sabios y eruditos en un conclave para solicitarles un favor.-Acabo de traer un gran anillo de mi última conquista –dijo el monarca- es muy valioso y además me da la posibilidad que puedo guardar algo más valioso aun, en su interior. Necesito que ustedes, al final del día, me den una frase que sea lo mas sabio que ningún mortal haya escuchado jamás. Quiero que arriben a una conclusión de sabiduría y luego lo escriban en un papel diminuto. Luego, yo guardare esa frase en mi anillo. Y si algún día, el infortunio permitiera que me encuentre en medio de una crisis muy profunda, abriré mi anillo y estoy seguro que esa frase me ayudara en el peor momento de mi vida.Así que los sabios pasaron el resto del día debatiendo cual seria esa frase que resumiría toda la sabiduría que ningún humano había oído jamás.Cuando cayó la noche, uno de los eruditos del reino, en representación de todos los demás, se acerco al rey con una frase escrita en un pequeño papel.-Aquí esta, su Majestad. Solo tiene que guardarlo en su anillo y leerlo en caso que una gran crisis golpee su vida y su reino.El monarca guardo el papel en su anillo y se olvido del tema.A los pocos años, el reino era saqueado por los enemigos y el palacio reducido a escombros. El rey logro escapar entre las sombras y se oculto entre unas rocas, en las afueras de su devastada corte. Allí, observando un precipicio, considero la posibilidad de quitarse la vida arrojándose al vacío, antes de caer en manos enemigas. Fue cuando recordó que aun conservaba el anillo, decidió abrirlo, desenrosco el diminuto papel y leyó: “Esto también pasara”. El rey sonrió en silencio, y cobro animo para ocultarse en una cueva, en medio de la oscuridad, hasta que ya no corriera peligro.La leyenda dice que veinte años después, el rey había recuperado todo su esplendor, a fuerza de nuevas batallas y conquistas. El trago amargo había quedado atrás, y ahora regresaba triunfante de la guerra, en medio de vítores y palmas de una multitud que no dejaba de ovacionarlo. Uno de los antiguos sabios que caminaba al lado del carruaje real, ya anciano, le susurro al rey:-Su majestad, creo que hoy también debería volver a mirar el interior de su anillo.-Ahora? Para que habría de hacerlo? No estoy en medio de una crisis, sino todo lo contrario –replico el rey.-Es que esa frase no solo fue escrita para los momentos difíciles, sino también para cuando crea que todo lo bueno pareciera que ha de perdurar por la eternidad.El rey, en medio de los aplausos, abrió el anillo y volvió a leer: “Esto también pasara”, y descubrió en ese mismo instante, que sentía la misma paz que tuvo cuando estaba a punto de quitarse la vida. El mismo sosiego, la misma mesura lo invadió por completo. Aquel día descubrió que la frase que los sabios le habían entregado era para leerla en las derrotas y por sobre todo, en los tiempos de victoria.Hubiese dado cualquier cosa porque alguien me contara esta fantástica historia cuando yo era mucho mas joven. Pero siempre digo que de tener una maquina del tiempo (como la saga de Spielberg “Volver al futuro”) viajaría al pasado para encontrarme conmigo mismo cuando tenia unos…diez u once años. No buscaría a nadie mas, no hablaría con ninguno mas, solo trataría de ubicar a Dante, a aquel niño que alguna vez fui. Lo enfrentaría cara a cara y le diría algo así como:-No me preguntes quien soy, porque de todos modos no me lo vas a creer. Solo vine a regalarte una frase que quiero que guardes para siempre: “Esto también pasara”. Disfruta la adolescencia que te queda por delante, disfruta cada instante que puedas, no te pierdas el ahora por estar preocupado por el futuro. Todo va a salir bien, te lo prometo. Algún día los exámenes, los complejos y la baja estima van a ser historia y en unos años vas a reírte de tus problemas de hoy. Tu vida estará resuelta antes de lo que imaginas. Tranquilo, no hay nada malo mas adelante. Finalmente vas a lograrlo.Te dieron ganas de hacer lo mismo? Siempre que cuento esta historia, alguna lagrima se escapa entre los que me escuchan, esencialmente porque la mayoría tenemos cierta lastima de aquel niño que alguna vez fuimos.De alguna manera, es una suerte de paráfrasis de tantas promesas bíblicas. El señor nos habla de no estar afanosos por el día de mañana, de no preocuparnos por lo que vendrá, de disfrutar las nuevas misericordias de Dios cada mañana. Pero por alguna razón, la ansiedad nos juega una broma pesada y sin querer, nos va robando pedacitos valiosos del presente.En estos años, he pasado momentos muy tristes, de mucha angustia, y momentos muy felices, de mucha euforia. Y ambos momentos pasaron, quedaron en algún lugar, a lo sumo, retratado en alguna fotografía. Pero no estoy interesado en vivir de recuerdos, no me gusta anclarme en las crisis ni en las victorias. No me hacen bien ni las críticas despiadadas ni los aplausos. Por esa razón, es que repaso aquella frase a diario.En la vida real me es difícil encontrarme con el niño que fui. El aplomo y la madurez hacen que cada día me sea mas difícil reencontrarme con el. Pero uno no deja de jugar porque se hace viejo, sino que se hace viejo porque deja de jugar. Pero por lo menos, tengo la salvedad que puedo disfrutar el ahora, el presente. Veo a mis dos hijos pequeños y antes de excusarme que estoy ocupado para jugar con ellos, recuerdo que “esto también pasara” y que en algunos años ya no estarán en casa ni querrán jugar. Entonces abandono los proyectos de mañana y me dedico a mi hoy.He decidido no pasarme el resto de la vida pensando en lo que haré en dos años. No me interesa vivir pensando que la felicidad absoluta llegara el viernes a la noche, o el sábado por la tarde. O en el verano, o la primavera. O una vez que me gradúe o cuando viaje a aquel país. O cuando me jubile o cuando crezcan mis hijos o cuando me pare ante una multitud. La felicidad no es un destino, es un trayecto. No es un lugar ideal donde uno llega un buen día, sino que un camino que vamos transitando de a poquito, con los pequeños fragmentos del hoy.A cada lugar donde Dios me lleva, por lo menos dedico un mensaje para motivar a los jóvenes que disfruten el hoy. Pero por sobre todas las cosas, que la ansiedad de lo que todavía no tienen o no han vivido, no les robe lo que ya tienen en sus manos, que nunca es poco. Por mi parte, estoy más que feliz con lo que Dios nos ha regalado en estos años. Pero tengo muy en claro, por sobre todas las cosas, que aun “Esto también pasara”.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Don't.. you'll ruin it.

El problema no es que no tenga qué decir. El problema no es que "tenga tantas cosas en la cabeza y no sepa transmitir al papel". El problema es que el papel no me deja mentir, y en el minuto en que empiecen a salir las palabras la verdad también lo hará. Entonces prefiero callar, prefiero fingir que no siento nada de vos, que no te extraño. Prefiero el silencio del día y el recuerdo en la noche. Haciendo cosas cursis que nunca imaginé. Mirando una estrella y pensando en vos. En dónde andarás y si tu perfume sigue siendo igual. Extraño tu perfume, extraño tanto pero tanto tu perfume. Extraño sentirte alado mío, en silencio cómplice, sintiendote cerca mío, que me abraces, que te acurruqes conmigo, mientras yo esperaba que esa noche nunca terminara, y a la vez queriendo que sea de día ya, porque sabía lo que me esperaba. Lo supe desde el minuto en que estuvimos allí. Y por eso me alejé, y momentos después te encontré sentado a mi lado contandonos nuestra vida. Y estabas alado mío, y eso bastó. Creéme yo sé que no fue nada especial. Yo sé que es un hecho para olvidar pero necesitaba esto. Necesitaba decir que había algo en vos que me encantaba y que fue lindo conocerte. No, no nos dijimos adiós ahora que recuerdo, porque así estaba escrito desde el principio del mundo.
viernes, 5 de diciembre de 2008
Dos

Quiero que apagues la luz, quiero que veas al fin, que las cosas que son importantes, no cuestan dinero, no las compra nada ni nadie. Son solo gestos del corazón.Quiero que apagues la luz, quiero que entiendas que así, no te hace falta verme a la cara. Que para decirte las cosas que entienden al alma solo puedes escuchar mi voz.

Quiero que todo sea poco, quiero que nada te alcance y que conquistes a todos y que yo solo te baste.
Quiero que cierres los ojos, al menos por un instante. Y verás, que no habrá nada mejor.
Quiero que apagues la luz, que te refugies aquí. Que los asesinos tienen varios papeles, que acecharán a tu vida tan solo por lo que crees. Que siempre habrá una salida, en los dos.
Quiero que apagues la luz, y que confíes en mí, que afuera nunca estamos a mano con nadie. Aunque seas inocente, dirán que sos culpable. Quiero que tengas presente, que siempre estaré.Quiero que apagues la luz, cuando yo ya no esté aquí, quiero que tengas presente, que siempre
estaré.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Silencio

En medio de este mundo que no para de girar un segundo y entre tanto bullicio, es difícil tomarse
un minuto en el que todo paré y este en paz. Y yo creo que más que por falta de tiempo, se debe a la costumbre de la aceleración y el hábito de una distracción. El silencio es lo necesario para recordar qué es lo esencial e irónicamente es lo último que recuerdo buscar. He llegado a cuestionarme cuál es el problema con el silencio. Pareciera una palabra árida, desolada. Se me viene a la mente un desierto Y la única respuesta coherente que me surge es que el silencio es demasiado atemorizante porque en ese lapso de tiempo nos miramos a nosotros mismos a los ojos y nos encontramos con lo que puede ser nuestro mejor amigo, o nuestro peor enemigo. La única persona que nunca se puede ir de acá, la única que no importa cuánto lo echemos a perder, nunca se irá lejos. Nosotros mismos. 
Elizabeth Gilbert es la autora del best seller Comer, rezar, amar. En el libro cuenta su experiencia de cómo luego de separarse de su esposo y en medio de una crisis espiritual, se encontró con Dios, con ella misma, y emprendió un viaje por Italia, la India e Indonesia. Ella cuenta que el silencio fue imprescindible para que pudiera escuchar lo que su corazón y su mente tenían qué decirle en su libro:
“Estuve diez días en una isla diminuta que se llama Gili Meno, una isla al este de Bali, en el archipiélago Indonesio. Había decidido pasar diez días sola y en silencio, en el medio de la nada. Mi triste mente era un campo de batalla lleno de demonios enfrentados… Le dije a todos mis huestes en conflicto: ‘Estamos todos juntos en esto y nos hemos quedados solos. Vamos a tener que arreglarnos para llevarnos bien; porque si no, tarde o temprano moriremos en el intento… Cerré el pico y me juré a mí misma no volver a abrirlo hasta que algo cambiara en mi interior. Me quedaba sentada mirando. Miraba mis ideas, mis pensamientos y a los pescadores. En un momento empezó a salir todo a flote… Me sentía como una drogadicta en proceso de desintoxicación… Lloré mucho, recé mucho… Todos mis pensamientos y recuerdos tristes fueron levantando la mano, uno tras otro, y se pusieron de pie para identificarse. Al contemplar cada uno, yo asimilaba su existencia… Al terminar, me quedé vacía. Ya no tenía la mente en guerra.
un minuto en el que todo paré y este en paz. Y yo creo que más que por falta de tiempo, se debe a la costumbre de la aceleración y el hábito de una distracción. El silencio es lo necesario para recordar qué es lo esencial e irónicamente es lo último que recuerdo buscar. He llegado a cuestionarme cuál es el problema con el silencio. Pareciera una palabra árida, desolada. Se me viene a la mente un desierto Y la única respuesta coherente que me surge es que el silencio es demasiado atemorizante porque en ese lapso de tiempo nos miramos a nosotros mismos a los ojos y nos encontramos con lo que puede ser nuestro mejor amigo, o nuestro peor enemigo. La única persona que nunca se puede ir de acá, la única que no importa cuánto lo echemos a perder, nunca se irá lejos. Nosotros mismos. 
Elizabeth Gilbert es la autora del best seller Comer, rezar, amar. En el libro cuenta su experiencia de cómo luego de separarse de su esposo y en medio de una crisis espiritual, se encontró con Dios, con ella misma, y emprendió un viaje por Italia, la India e Indonesia. Ella cuenta que el silencio fue imprescindible para que pudiera escuchar lo que su corazón y su mente tenían qué decirle en su libro:
“Estuve diez días en una isla diminuta que se llama Gili Meno, una isla al este de Bali, en el archipiélago Indonesio. Había decidido pasar diez días sola y en silencio, en el medio de la nada. Mi triste mente era un campo de batalla lleno de demonios enfrentados… Le dije a todos mis huestes en conflicto: ‘Estamos todos juntos en esto y nos hemos quedados solos. Vamos a tener que arreglarnos para llevarnos bien; porque si no, tarde o temprano moriremos en el intento… Cerré el pico y me juré a mí misma no volver a abrirlo hasta que algo cambiara en mi interior. Me quedaba sentada mirando. Miraba mis ideas, mis pensamientos y a los pescadores. En un momento empezó a salir todo a flote… Me sentía como una drogadicta en proceso de desintoxicación… Lloré mucho, recé mucho… Todos mis pensamientos y recuerdos tristes fueron levantando la mano, uno tras otro, y se pusieron de pie para identificarse. Al contemplar cada uno, yo asimilaba su existencia… Al terminar, me quedé vacía. Ya no tenía la mente en guerra. Me miré por dentro del corazón y me asombró lo grande que me pareció”.
No creo que sea necesario esperar un divorcio, un vuelo gratis a Indonesia o el afán de escribir un libro lo que debería llevarnos a buscar el silencio. Creo que lo es necesario para aprender a convivir con nosotros mismos, desterrar todo lo que no nos gusta, aceptar aquello que no podemos cambiar, y sentirnos en paz,
para así seguir adelante.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Génesis

Como durante seis años de mi vida hice trabajos prácticos para el colegio y siempre era necesaria una introducción o fundamentación, bueno hoy por costumbre o por impulso estoy haciendo algo muy parecido. Después de todo el foreplay es importante o no? El para qué de esto es sencillo. Para tener mi bloc de notas moderno, virtual y no privado. Cosa que no significa que no sea intimo, cada palabra que sale de mi, cada acción, refleja lo que guarda mi corazón. ¿Qué puede ser mas intimo que lo que sale de ahí dentro? Pero hay una advertencia. Este blog no fue creado para los amantes del arte, ni para los lectores, ni para los cibernautas, ni para vos que no sé porque motivo del destino estás leyendo este texto ahora. Este blog fue creado para mi misma. Para expresar ideas y que no simplemente se pierdan en mi cabeza y para todo lo que se me ocurra. Y es un espacio, mi espacio básicamente para colocar todo lo que sume y no contamine. Y no estoy segura de cuanto va a durar, tal vez una semana, tal vez dos. Pero por una vez me permití un placer prohibido, hacer algo sin saber que es lo que va pasar después. De igual manera vos persona sos bienvenida. Para que curiosees lo que se le pasa a una chica de 17 años en el corazón de Sudamérica por la cabeza. Y si por esas cosas de la vida, ves algo, cualquier cosa que te va a ser útil en tu vida, sos libre de tomarlo sin restricciones, algo que era mío, ahora pasa a ser tuyo. Te lo doy.
Ah, y este dibujo tan lindo es de la genial Kate Wilson.
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